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J. Taborga, “El jardín de las delicias”, 2009

Espacio Fundación Simón I. Patiño, La Paz. Exposición del 4 al 21 de febrero de 2014.

Se trata de una exposición conjunta de obras que “combina la producción reciente y una mirada retrospectiva de sus orígenes”. La misma está compuesta por piezas originales y dos vitrinas con folletos, catálogos, recortes de prensa y otro tipo de información de hace 4 décadas. Los artistas y sus obras son:

Rodolfo Asbún: 4 pinturas de 1978: Resurrección, Illimani, Mano originaria, y Autorretrato, y, 4 pinturas digitales de 2007, como Mujer.

Jaime Taborga: 15 collages y un montaje de la linterna mágica de que datan de entre 1990 y 2009, agrupados en series: Mirada retrospectiva (8), Vagabundo giratorio, Calavera, Esqueletos, Calzoncillos blancos, El jardín de las delicias; y las más recientes, de la serie La gracia de María como: Apóstoles, Ángel, Cristo, Madona.

Diego Torres: 2 pinturas-collages Montaña I (Illimani back), Montaña II (Mururata); 7 pinturas sobre lienzo, (la serie de cuatro) Discóbolo de vinilo; Partenogénesis I y II, Innominado; 1 dibujo Dúos; 3 paneles con textos y fotos y collages: Cuarentena, 5 collages, 6 collages, y un video.

Gastón Ugalde: 1 escultura en hierro Sin título; 3 obras de técnica mixta A mi no me echan la culpa, Rumbo Norte y Alcanzando la letra y una instalación Estructura con callapos.

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G Ugalde, “A mi no me echan la culpa”, 1986.

Armando Urioste: 5 fotografías realizadas en 1974-1975, tituladas: Alto Chacaltaya, Ancla de vientos, Flor forjada, Serpiente emplumada y Marcha de las ánimas.

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R. Asbún, “Mano originaria”, 1997

La exposición está acompañada con dos vitrinas que contienen folletos, catálogos, recortes de prensa y material que testimonia la actividad del grupo informal que inició su andadura en 1974.

La exposición es tanto una conmemoración del inicio de actividades de hace cuatro décadas, como una muestra lo que 5 de esos artistas están haciendo ahora.

Como parte de la exposición se organizó un encuentro titulado “La experiencia del Arte: La obra en vivo”. Participaron los expositores, excepto Ugalde. Se comentaron cosas interesantes, pero no se logró el diálogo deseado. Hacerlo con el público paceño es casi un imposible.

Hay que considerar que el grupo de artistas que expuso en enero de 1974 en el Museo Nacional de Arte, estuvo conformado por los ya mencionados y por: Jorge Valdéz, Federico Freudenthal, Eduardo López Zavala, Etnairis Ribera, Fernando Ugalde (1948), Roberto Borda., Ricardo Bonel, Javier Salgueiro (1953) y Juan Luis Recacoechea (1951).

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A Urioste. “Flor forjada”, 1973.

Todos ellos y otros más, que en esta exposición se denominan como los de los “Años ácidos”, son los que en mis escritos he denominado como de la “Generación de 1975” usando como hito y referencia la Primera Bienal Inbo,[1] que se realizó en el Museo Nacional de Arte, en 1975. Otros artistas que he considerado como parte de esa generación son: Roberto Valcárcel (1951), Marcelo Callaú (1946), Tito Kuramotto (1941), Fernando Rodríguez-Casas, Ruperto Salvatierra, Edgar Arandia (1951), Carmen Villazón, Juan Conitzer (1948), Germán Patiño (1950), Ronald Martínez (1955), Carlos Fernández (1947) y David Angles (1955).

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D. Torres, “Montaña I (Illimani back)”. 2013.

En conjunto han sido la generación del cambio e introducción del arte contemporáneo en Bolivia, con propuestas imaginativas, creativas, novedosas, transdisciplinarias y eclécticas. Ese grupo de artistas también se caracterizó por su persistencia, pues todos ellos, de un modo u otro, dentro o fuera del país, (salvo los que ya murieron), siguieron produciendo arte de primera línea y han diversificado su producción, notablemente en lenguajes novedosos como el videoarte y el cine, el arte ready-made, ars povera, el textil, el collage, las instalaciones, performances, fotografía, dibujo, escultura, pintura sobre lienzo, y todas las combinaciones técnicas posibles. También han incursionado en la literatura, la poesía, el ensayo y han usado la música y los medios acústicos en sus producciones.

Es una exposición importante, tanto por el material histórico que presenta, como por la calidad de las obras exhibidas.


[1] Las tres bienales INBO fueron organizadas por empresarios privados, encabezados por Fernando Romero Moreno, y agrupados bajo el nombre de Inversiones Bolivianas, de donde viene el acrónimo. La directora artística fue María Luisa Pacheco. Para las tres oportunidades se convocaron jurados internacionales como Marta Traba y Damián Bayón. En este escenario es que los artistas de esa generación hicieron su irrupción en el ámbito artístico boliviano.

La segunda Bienal Inbo se hizo en 1977 y la tercera que correspondía a 1979, se realizó en 1980. Esta, tras su inauguración, fue intervenida y censurada por emisarios del Gobierno dictatorial de Luis García Mesa. Por eso no se expuso en Bolivia sino que se convirtió en una exposición itinerante en el exterior. A su retorno y antes de devolver las obras a los artistas, finalmente se expuso en el Museo Nacional de Arte, en octubre de 1993.

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