El sábado 31 de mayo, al final del día, falleció en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina, el Prof. Héctor Schenone, que fue el gran maestro del arte colonial de América; fue el especialista más renombrado en Hispanoamérica sobre imaginería de los siglos XVI al XVIII, y el que incorporó con notable capacidad los temas de iconografía en el arte religioso colonial americano, que diera origen a libros de consulta imprescindible.

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Héctor Herminio Schenone nació en Buenos Aires el 1º de enero de 1919, y falleció en la misma ciudad el 31 de mayo de 2014.

Se graduó en 1944 como Profesor de Dibujo y Pintura, en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”, y, tiempo después, en 1946, como Profesor en Historia, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Fue becario de la Universidad de Sevilla (1947), más tarde se desempeñó en ese mismo carácter en el Fondo Nacional de las Artes.

En su desempeño profesional, además de docente por décadas, fue secretario del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires. Fue incorporado a la Academia Nacional de Bellas Artes, en 1962, y también a la Academia Nacional de Historia. Desde esos puestos impulsó junto con otros colegas la investigación del arte argentino y americano, donde le cupo una actuación especial en la publicación de la Historia del Arte en la Argentina, publicada por esa entidad. Fue también Director del Museo Municipal de Arte Hispanoamericano “Isaac Fernández Blanco” de Buenos Aires. A lo largo de los años integró diferentes organismos y comisiones relacionados con su especialidad.

Como investigador, recorrió las tierras altas de Bolivia, y el Perú, ya desde finales de la década de 1940, y desde luego viajó por otros países.

Como docente, Héctor Schenone ha sido el maestro de una enorme cantidad de historiadores de arte de la Argentina y América durante más de siete décadas. Los investigadores bolivianos José de Mesa, Teresa Gisbert, Pedro Querejazu Leyton y Lucía Querejazu Escobari, le debemos muchos conocimientos, percepciones e información.

Schenone impulsó una ejemplar tarea de investigación sobre el patrimonio artístico de América, que se tradujo en numerosas publicaciones, acaso no tantas como sus amplios conocimientos le hubieran podido producir, pero caracterizadas por la precisión. 

Su compromiso con el patrimonio artístico y cultural americano lo llevó a impulsar proyectos de carácter formativo e integró los equipos que en la Fundación Tarea, dieron origen al centro de restauración de obras de arte más calificado que ha tenido la Argentina.

Compañero excepcional en tareas de investigación en trabajos de campo o en la silenciosa búsqueda en archivos, Héctor Schenone organizó el fondo documental de la Academia Nacional de Bellas Artes, a la cual donó su colección de fotografías y su biblioteca.

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Notable y acucioso investigador, se especializó en el arte americano y a lo largo de los años fue publicando artículos y libros sobre el tema: sus obras más destacadas, en mi opinión, han sido:

El Arte de la Imaginería en el Río de la Plata, en colaboración, Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, Buenos Aires, 1948

Creo que su mayor contribución, vista desde una perspectiva americana, fue el estudio de la iconografía del arte colonial que resultó en una obra magna traducida en tres libros:

– Iconografía del arte colonial. Los Santos. (Volúmenes I y II). Fundación Tarea. Buenos Aires, 1992.

– Iconografía del arte colonial. Jesucristo. . Fundación Tarea. Buenos Aires, 1998.

– Iconografía del arte colonial. La Virgen María. Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 2005.

Otras publicaciones destacadas:

-1941, “Un pintor del siglo XVIII, Miguel Aucell”. La Prensa, 23 de marzo, Buenos Aires.

-1944, “Los lienzos corredizos y breve noticia del pintor Miguel Aucell”, en colaboración. Archivum, tomo II, Cuaderno 2, Buenos Aires.

-1948, “Tallistas y escultores del Buenos Aires colonial. El escultor Juan Antonio Gaspar Hernández”, en colaboración, Revista de la Universidad de Buenos Aires, tomo II, Nº 5, Buenos Aires.

-1950, “Notas sobre el arte del Renacimiento en Sucre, Bolivia”, Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, Nº 3, Buenos Aires.

– 1948“La , imagen del Niño Jesús en Hispanoamérica”, Saber Vivir, año VIII. Nº 95, Buenos Aires, Marzo-Abril.

– 1951, “Pinturas zurbaranescas y esculturas de escuela sevillana en Sucre, Bolivia”, Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U.B.A., Nº 4, Buenos Aires.

– 1952, “Piezas de platería mexicana, en Sucre, Bolivia”, Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la U.B.A., Nº 5, Buenos Aires.

– “Pinturas de Las Mónicas de Potosí, Bolivia”, Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, Nº 5, Buenos Aires.

– 1955, “Tallistas portugueses en el Río de la Plata”, Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, Nº 8, Buenos Aires.

– 1961, “Escultura española en el Perú, siglo XVI”, Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, Nº 14, Buenos Aires.

– 1962, “Acerca del hospital de Sucre, Bolivia”, Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, Nº 15, Buenos Aires.

– 1962, “El plateresco en el Perú: iglesia de Andahuaylas”, Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, Nº 15, Buenos Aires.

– 1963, “Una pintura en Lima, atribuida a Pérez de Alesio”, Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, Nº 16, Buenos Aires.

– 1967, Arte y arquitectura en la puna jujeña, Librería del Colegio y Filme ediciones Valero, Buenos Aires.

– 1974, “El arte colonial en Panamá”, Anuario, Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.

– 1980, “Imaginería sevillana en Lima”, Simposio de Barroco Latino Americano, tomo II, Instituto Ítalo Latino Americano, Roma.

– 1981, Catálogo de la exposición “Platería Sudamericana de los siglos xvii-xx”, Munich, Alemania.

– 1982, “Retablos y púlpitos”, Historia General del Arte en la Argentina, tomo I, Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.

– 1982, “Imaginería”, Historia General del Arte en la Argentina, tomo II, Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.

– 1982/2010, Patrimonio Artístico Nacional. Inventario de bienes muebles. Corrientes, Salta, Jujuy, Ciudad de Buenos Aires (tomos I, II, III y IV), dirección, Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.

– 1988, “Una inédita iglesia peruana en Huancavelica”, El Comercio, 6 y 7 de febrero, Lima.

– 1989, “El amor divino, el alma y el corazón en el Perú”, Boletín del Museo de Arte, Lima.

– 1994, “Circulación de grabados e imágenes religiosas en la cultura barroca de la América del Sur: un estudio de casos”, en colaboración. Lecturas de Historia del Arte, Ephialte, Instituto Municipal de Estudios Iconográficos, Vitoria-Gasteiz, Nº 4, Universidad del País Vasco, España.

– 1998, “El Arte en el Virreinato del Río de la Plata”, Nueva Historia de la Nación Argentina, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires.

– 2000, “Tres casos iconográficos”, Imagem brasileira, Nº 1, Centro de Estudios da Imaginária Brasileira (CEIB), Nº 1, Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil.

– 2007, “María en Hispanoamérica. Un mapa devocional”, Historia, Nación, Región, Coloquio de Antropología e Historia Regionales, tomo I, El Colegio de Michoacán, Zamora, México.

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Obtuvo, juntamente con Adolfo Luis Ribera, el “Premio Enrique Peña” de la Academia Nacional de la Historia (1946), y recibió el “Premio de la Raza”, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid). 1992/94            “Premio a la Producción Científica y Tecnológica”, otorgado por la Universidad de Buenos Aires. “Segundo Premio Nacional”, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación por “Iconografía del Arte Colonial”.  “Premio Konex Humanidades”, en 1995.  “Premio a la Producción Científica y Tecnológica”, otorgado por la Universidad de Buenos Aires, 1992/94.  “Segundo Premio Nacional”, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación por “Iconografía del Arte Colonial”. 1995.  “Premio Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio”, otorgado por esa institución. 1995.  “Premio Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio”, otorgado por esa institución en 1999.

Ha sido miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid, de la Academia Boliviana de la Historia, de la Academia Nacional de la Historia del Perú, de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, de la Academia de la Historia de Puerto Rico, de la Academia Paraguaya de la Historia, de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay y del Instituto Histórico y Geográfico Brasileiro. Además de la correspondencia por acuerdo interinstitucional, la Academia Boliviana de la Historia lo eligió como Académico Honorario, por su contribución a la historiografía del arte colonial boliviano y americano.En 1965 fue nombrado Académico Correspondiente de la Academia Nacional de Ciencias, Bolivia. Desde hace más de dos décadas fue miembro correspondiente de la Academia Boliviana de la Historia, y tras la reforma de los estatutos de esta entidad, en el 2007, fue reconocido además como Académico Honorario.

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Yo lo conocí en Cusco, Perú, en 1975, cuando acudió como profesor del Primer Curso Regional Latinoamericano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales Muebles, (Proyecto UNESCO RLA-75), en que dictó la materia de iconografía del arte americano; cátedra que repitió en 1976 y 1977. Entonces yo era Experto de UNESCO en conservación de escultura policromada en el Proyecto PER-39. Durante sus estadías hicimos varias visitas a las numerosas iglesias, conventos y museos de Cusco y a las de los pueblos de su región. Esa amistad la compartimos con Ramón Gutiérrez y Graciela Viñuales, y con Elizabeth y Rosanna Kuon. Desde entonces se convirtió en un amigo un y maestro.

En las veces que fui a Buenos Aires, fue para mí obligatorio visitarlo. Varias veces lo hice en su casa, en alguna otra oportunidad en la Academia de Bellas Artes, y otras, nos encontrábamos en cafeterías o restoranes, para hablar de la vida, de los amigos y, sobre todo, de arte.

En 1990 hizo que la Fundación Antorchas me invitara como asesor para la Fundación Tarea. La invitación se repitió en 1991. En esas oportunidades, estadías prolongadas, aprendí mucho de él, de su prudencia, de su precisión y acuciosidad y, especialmente su generosidad con la información que tenía a su disposición, respecto de lo que yo (u otros) estuviera trabajando. Recientemente tuve el gusto de que mi hija Lucía, historiadora del arte, lo conociera en el año 2013, después de haber de haber leído y repasado sus libros.

También le debo el que la Academia Nacional de Bellas Artes me eligiera y designara como Académico Correspondiente de Bolivia.

 

Finalmente, como dicen Ramón Gutiérrez y Graciela Viñuales, amigos comunes de largos años, “recordaremos su sabiduría, su pasión por la investigación y su enorme capacidad de registro visual que le permitía integrar imaginarios y descubrir correspondencias en obras dispersas en distintos lugares y países”, pero recordaremos especialmente al amigo callado, generoso, intuitivo y fiel.

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(Fuentes: CEDODAL, Boletín 65, 1º de junio de 2014;  http://www.an-historia.org.ar/Schenone.php; http://www.anba.org.ar/institucion/cuerpo-academico/88-schenone-hor-herminio.html).

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