Eloísa, nacida en La Paz en 1988, tras graduarse de la educación secundaria como Bachiller en Humanidades, obtuvo una beca para estudiar en Francia. Escogió la ciudad de Toulouse, en el sur, cerca de los Pirineos. Sus inclinaciones iban tanto por la literatura como por las artes visuales.

Estando ya allí ingresó en la universidad y tras cursar allí algún tiempo, se cambió a la Escuela de Bellas Artes (dependiente del Municipio, dentro del sistema universitario). Tras cinco años de estudio se graduó con una tesis alusiva al trabajo con la materia (con la otredad y el objeto). Inmediatamente empezó su producción artística dentro de la tendencia conceptual.

Eloísa Paz Prada, "Bocetos sobre cielo", 2015.
Eloísa Paz Prada, “Bocetos sobre cielo”, 2015.

Las ganas de estudiar no desaparecieron al graduarse por lo que estudió dos años más, en los que hizo simultáneamente dos maestrías, una en bellas artes y otra en edición de libros de arte.

Durante sus estudios trabajó constantemente en talleres, con profesores y asistentes que eran artistas graduados, y para las maestrías contó con tutores tanto para la parte teórica y conceptual de sus temas como para las partes prácticas.

A lo largo de esos siete años fue interesándose por la vida urbana, por la ciudad como tema para su arte. Desde el ámbito conceptual empezó a analizar críticamente la fenomenología urbana, tan ordenada, acotada y reglamentada en Toulouse y en Francia. En ese lapso trabajó con video-arte, videoinstalaciones, instalaciones, cuestionando el exceso e impertinencia de tanta regulación que sofoca a los habitantes de las ciudades.

Hace poco tiempo atrás, ante la posibilidad real de quedarse a vivir en Francia, decidió volver a La Paz, su lugar natal, y probar suerte trabajando con los mismos cuestionamientos aplicados a esta ciudad.

Eloísa Paz Prada, "Castillo de naipes", 2015, video.
Eloísa Paz Prada, “Castillo de naipes”, 2015, video.

Como un mes atrás, Eloísa expuso su obra en la galería de arte del Espacio Patiño, dependiente de la Fundación Simón I. Patiño, dentro del programa que esa entidad lleva adelante para promover a los artistas más jóvenes y emergentes que se llama “Muéstranos tu arte”. Como resultado de ese programa, compartió espacio en la Galería con el fotógrafo Rodny Montoya.

Eloísa es una nueva artista dentro del grupo de los jóvenes emergentes. La obra que presentó bajo el título “Ciudad de arcilla”, fue diversa y múltiple, dada la multiplicidad de los recursos, medios y lenguajes usados dentro de las líneas de trabajo que había venido desarrollando. La muestra hizo evidente el juego de símbolos y significados polivalentes, simultáneos, concomitantes y a veces contrapuestos, desarrollados por la artista con elementos característicos de lo urbano paceño, muros de ladrillo visto y techos de calamina metálica corrugada, la arcilla de los acantilados y las telas de los bultos, por citar los más significativos y comunes.

Presentó en dos pantallas de TV, sendos videos realizados por ella, uno en que la artista jugaba cartas con otras personas, pero en vez de las cartas tradicionales barajaba y repartía piezas de hojalata corrugada, calaminas en miniatura, de alasitas, imitación y remedo de las de construcción de las viviendas urbanas; en este video sólo se ven las manos y las “cartas” siendo repartidas y manejadas como tales. El segundo video mostraba los mismos elementos: las manos de la artista empeñadas en la construcción de castillos de naipes con las “cartas”, las laminitas de calamina. Ambos videos tenían una cadencia infinita pues se reiniciaban automáticamente al terminar.

Una segunda obra, una instalación efímera colocada en el muro principal de la galería, estuvo compuesta por “folletos” impresos en papel corriente, bond, de 14 x 24 cm, de ocho hojas, a modo de libros de autor, impresos con tinta color ladrillo mostrando 11 fotografías sobre fondo blanco (una secuencia de las manos de la artista modelando arcilla), en clara alusión a la cerámica y a la fabricación de ladrillos. Los libritos, una edición de 300 ejemplares, que cada visitante podía desprender y llevarse, estaban dispuestos de manera tal que, vistos a cierta distancia parecían un muro edificado con ladrillos vistos. Su disposición recordaba a la “literatura de cordel”.

Eloísa Paz Prada, "Ciudad de arcilla", 2015, (detalle).
Eloísa Paz Prada, “Ciudad de arcilla”, 2015, (detalle).
Eloísa Paz Prada, "Ciudad de arcilla", 2015, instalación interactiva.
Eloísa Paz Prada, “Ciudad de arcilla”, 2015, instalación interactiva.

Una tercera obra, otra instalación titulada “Bocetos sobre cielo”, estuvo compuesta por un muro con libros de artista impresos. Libritos de formato vertical cerrado de 14 x 10 cm, con 40 páginas impresas sobre papel de dibujo de 150 gr. Es una edición de tiraje de 30 ejemplares, aunque no limitada. A diferencia de la anterior instalación, estos eran más pequeños, con las hojas impresas sólo por el anverso, con fotografías de la artista con el tema de las redes y marañas de cables telefónicos y eléctricos que el habitante paceño mira cotidianamente en las calles, especialmente en el centro de la ciudad.

Eloísa Paz Prada, "Bocetos sobre cielo", 2015.
Eloísa Paz Prada, “Bocetos sobre cielo”, 2015.
Eloísa Paz Prada, "Bocetos sobre cielo", 2015.
Eloísa Paz Prada, “Bocetos sobre cielo”, 2015.

Una cuarta obra, una mini instalación, fue un: “Juego de Dominó” que se exhibía dentro de una vitrina de vidrio. Estaba compuesto por una caja de madera hecha a medida para el juego, y 28 fichas de dominó, pintadas de blanco y del color natural del ladrillo, con toda la serie de números en puntos, hechas con ladrillitos de cerámica, de alasitas.

Eloísa Paz Prada, "Juego de dominó", 2015.
Eloísa Paz Prada, “Juego de dominó”, 2015.

En todas las obras descritas se percibe, además de las elucubraciones sobre lo urbano, sobre el vivir en la ciudad, un claro sentido lúdico, del gozo por el juego, ya sean naipes, castillos, o dominó, o desarmar un muro para leerlo. Fueron instalaciones multidimensionales y polisémicas que involucraban el deleite por el juego en compañía y con otros, la manifestación subyacente del deseo y de convertir el juego en realidad mediante la magia representada por las miniaturas de alasitas, así como jugar a construir de verdad pero en miniatura; una especie de “lego” con materiales tradicionales de factura local.

Como parte de la propuesta artística, Eloísa tuvo un encuentro con colegas a los que presentó y ofreció trabajar en forma conjunta, la propuesta para la edición de libros de arte. En la oportunidad presentó un folleto impreso en colores titulado “Esculturas encontradas”, ilustrado con base en fotografías hechas por la artista en horas nocturnas, de los “pallets” o bultos que los comerciantes callejeros construyen y envuelven, para que el contenido de sus productos de venta quede cerrado y protegido durante las noches; estas esculturas-bulto, todas diferentes pero semejantes, son intervenciones urbanas de los comerciantes paceños, que la artista lee e interpreta como obras de arte escultórico “encontradas” en sus sitios cotidianos.

Las propuestas de Eloísa en esta exposición son interesantes y genuinamente novedosas desde el punto de vista de su concepción. Al mismo tiempo fueron coincidentes con las aproximaciones de otros artistas jóvenes activos en el país, como Santiago Contreras. La argumentación conceptual de base pareciera no tener el mismo sentido en La Paz como lo tuviera en Toulouse, no porque aquí no haya normas y regulaciones urbanas para la construcción y para los usos de las vías y los espacios públicos, sino porque los ciudadanos y habitantes de La Paz se han apropiado de esos espacios y los usan de manera peculiar con base en costumbres tradicionales; incluso podría decirse que hacen lo que les interesa al margen de las normas legales, porque los usos y costumbres se han transformado en normas prácticas. Esto obliga a la artista a modificar su aproximación a los temas y al sentido de su lenguaje contestatario.

Eloísa Paz Prada, "Esculturas encontradas", 2-15, tapa del folleto.
Eloísa Paz Prada, “Esculturas encontradas”, 2-15, tapa del folleto.
Eloísa Paz Prada, "Esculturas encontradas", 2015, fotografía.
Eloísa Paz Prada, “Esculturas encontradas”, 2015, fotografía.

Creo que no fue una decisión apropiada el hacer compartir el espacio a propuestas tan diversas como las de Paz y Montoya por el sólo hecho que hacían referencias a lo urbano. Creo que exposiciones de calidades y contenidos tan dispares, requieren una curaduría y preparación especial. La carencia de diálogo entre las propuestas empezó con la confusión generada por la invitación y se acrecentaba al discurrir por las salas del Espacio.

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