Después de un largo tiempo este artista presenta una exposición de su obra más reciente en la Galería “Mérida & Romero”, en el barrio de San Miguel, La Paz, desde el 8 hasta el 31 de octubre.

Alfredo La Placa, "Sin título", Políptico, 2015.
Alfredo La Placa, “Sin título”, Políptico, 2015.

La Placa (1929) presenta obras realizadas el 2014 y el 2015; 16 y pinturas sobre lienzo y 6 pinturas sobre madera. El conjunto de las obras carece de nombre de serie y de títulos individuales; todas son: “Sin título”. Este hecho puede llamar la atención pues Alfredo La Placa ha sido un constructor de palabras nuevas para denominar tanto obras individuales como series de obras, como: “Paisagénesis”, “Trans-forma”, “Maquienigmas”, “Morfogénesis”, “Espaciobjetos”, “Pterigomáquina”, “Mutantes”; líneas poéticas como: “Objetos mágicos”, “Enigmas’, “Fantasías”, “Invenciones y remansos”, o también referencias a lo matérico y lo mítico andino en títulos como “Ruinas”, “Paleolitos”, “Megalitos”, “Andinos”, “Signos”, “Grafismos”, “Huellas”, etc., sin embargo, eso ya sucedió antes con algunas series.

Alfredo La Placa, "Sin título", 2015.
Alfredo La Placa, “Sin título”, 2015.

Los lienzos de dimensiones pequeñas y medianas, tienen una presentación peculiar, con un fondo negro y el marco separado de la pintura, lo que les añade dramatismo y da relevancia. Sus lienzos son tanto abstractos, que recuerdan su serie “Cosmoacontecer” de 1985, como otros que tienen referencias figurativas y formales a paisajes simbólicos con la Puerta del Sol y la cruz andina que recuerdan las series “Paisagénesis” o “Tempestades”, de 1983. Lo dicho no quiere decir que el artista se repita, sino que sigue trabajando, creando obras nuevas sobre temas que le han interesado siempre.

Alfredo La Placa, "Sin título", 2015.
Alfredo La Placa, “Sin título”, 2015.

Las pinturas sobre madera son en realidad esferas. No es el primer artista boliviano que usa las esferas como forma para sus obras; no obstante, en esta oportunidad, para La Placa, significan la retoma de un tema y un interés constante: el espacio sideral nocturno. Estas obras son abstractas informalistas como la mayor parte de la producción del artista, pero en este caso sus pinturas hablan de modo distinto. Asemejan a la visión y concepción del Creador que construye el universo en el primer día y lo comprime en una bola, con la energía instalada para la expansión infinita, para uno y muchos “big-bang”; asemejan también a la visión de la criatura, en el medio del universo, contemplando y testimoniando la maravilla infinita de la creación desde el interior de estas esferas estelares.

Alfredo La Placa, "Sin título", 2015.
Alfredo La Placa, “Sin título”, 2015.

Tiempo atrás escribí:

  • “La pintura de La Placa tiene un particular significado gestual con claros ritmos que unas veces son automáticos y otros estudiados para darles valoración temática y simbólica como en las series de “signos” y “mutantes”. Pone particular empeño en la valoración significativa y gestual del grafismo pictórico en el reiterado trazo del pincel o del instrumento utilizado para modelar y modular el color y el tono, acentuados hasta adquirir categoría de tema.”
  • “Al margen de los temas sugeridos por los títulos o la ausencia de ellos, y a diferencia de lo que en otros artistas abstractos se puede encontrar, el tema de Alfredo La Placa es la constatación del drama de la existencia del hombre, expresado en obras sin tema que tan solo nos presentan sugerencias formales, y trazos gestualmente reiterados, que en realidad son puras expresiones circunstanciales carentes de forma o figuración definida, que no llegan a lo que se conoce como abstracción lírica, pero tampoco están dentro del expresionismo abstracto, por eso las defino como meditaciones espirituales sobre el drama del ser humano.”[1]
Alfredo La Placa, "Sin título", 2015.
Alfredo La Placa, “Sin título”, 2015.

La exposición tiene también un rincón secreto (la que era antigua oficina de la galería) donde el artista exhibe obras de data anterior: una acuarela figurativa de 1945; dos grabados al aguafuerte y mezzotinta de 1965; una pintura con letras y números de 1981; tres bodegones en acuarela, de 1988; un Estudio, de 1985, y las Efigie – I y Efigie – II, de 1990, piezas que muestran la trayectoria y la evolución de la estética, las técnicas y los lenguajes en la obra del artista a lo largo de 70 años.

Alfredo La Placa, "Sin título", 2015.
Alfredo La Placa, “Sin título”, 2015.

La Placa es de los pocos artistas de la “Generación del ‘52” aún activos; activo plenamente como esta exposición demuestra. Las obras expuestas testimonian por qué La Placa ha sido uno de los grandes de esa generación y del arte contemporáneo en Bolivia.

Alfredo La Placa, "Sin título", 2015.
Alfredo La Placa, “Sin título”, 2015.

[1]  Querejazu, Pedro. La Placa. Ed. Banco Boliviano Americano. La Paz. Bolivia. 1990. Ver también: Querejazu, Pedro. Arte contemporáneo en Bolivia, 1970-2013. Crítica, ensayos, estudios. Colección libros de Arte N° 4. La Paz, Bolivia, 2013.  Querejazu, Pedro; autor y compilador. Pintura boliviana del siglo XX. BHN, Jaca Book.Milán – La Paz, 1989.

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