El artista Enrique Arnal Velasco ha fallecido el pasado domingo 9 de abril, en la ciudad de Washington, D. C. EE.UU.

Arnal,E,1953,Pájaros,MAPC-ElAlto
Enrique Arnal, “Aves”, 1953. Museo “Antonio Paredes Candia”. El Alto.

Uno quisiera que los grandes estuvieran eximidos de la muerte y que permanecieran siempre. Al mismo tiempo e inevitablemente, cuando sucede un hecho como este, se hacen comentarios y valoramos sobre la figura del desaparecido ante lo inexorable y definitivo de su tránsito por la muerte. Es difícil y también inadecuado definir cuán grande e importante fue un artista, porque cada uno vale por sí mismo y es irremplazable, y entre todos forman una constelación que ilumina los imaginarios sociales de Bolivia; no obstante, es pertinente la afirmación de que Arnal ha sido uno de los más grandes e importantes artistas contemporáneos del país y de América Latina. Su ausencia definitiva hace evidente la carencia de un libro que recoja y presente su arte.

Arnal,E,1955,Charangos, IMAG0042
Enrique Arnal, “Charangos”, 1955. Museo del Tambo Quirquincha, La Paz.

Hombre de vigoroso físico, era tímido y reservado, determinado, determinante y de opiniones lapidarias. Fue un gozador de las cosas simples y de las sublimes que ofrece la vida a quien las quiere tomar. Era un contemplador y observador del ser humano. Buen amigo de pocos amigos. Fue un artista solitario que no quiso vincularse con ninguna corriente política o ideológica. Creyó firmemente en la independencia y libertad del creador, lo que es evidente en toda su obra.

Arnal,E,1957,Descanso,89x106cm,MNA,IMAG0050
Enrique Arnal, “Descanso”, 1957. Museo Nacional de Arte, La Paz.

El artista nació en el asiento minero de Catavi, Departamento de Potosí, el año 1932, debido a que allí trabajaba su padre en actividades relacionadas con la minera. En algún momento, tras finalizar su educación primaria y secundaria, decidió ser artista plástico y escogió la pintura como su medio de expresión. Fue autodidacta como muchos de los notables artistas en este país. Lo hizo tan bien que pese a su juventud, dada la calidad de sus propuestas plásticas y temáticas, fue el tercer artista en ser galardonado con el Gran Premio “Pedro Domingo Murillo” en 1955. (En 1953 María Luisa Pacheco había ganado la primera versión y en 1954, Marina Núñez del Prado, la segunda).

Arnal,E,1957,Disfrazado,115x89cm,MNA,1
Enrique Arnal, “Disfrazado”, 1957. Museo Nacional de Arte, La Paz.

Arnal inició su actividad artística profesional con una primera exposición individual en la ciudad de Cusco, Perú, el año 1954. Para 1980 había realizado ya otras 17 exposiciones individuales y la secuencia continuó hasta hace pocos meses atrás. Presentó su obra en las ciudades capitales sudamericanas, así como en México, Nueva York, París, y otros lugares. Participó también en numerosas exposiciones colectivas, eventos y concursos bolivianos e internacionales.

Arnal,E,1957,Mujer y gato, IMAG0001
Enrique Arnal, “Mujer y gato”, 1957. Colección particular, La Paz.

Tras doce años de actividad artística le fue otorgada la beca de la Fundación Simón I. Patiño para realizar estudios en la Ciudad Internacional de las Artes, en París, Francia, en 1966 y 1967. Tiempo después le fue otorgada una beca del Programa Fulbright, en Virginia, EE.UU.

Esencialmente pintor, Arnal fue un gran dibujante aunque en raras ocasiones mostró y expuso sus obras en este medio. También realizó grabado, especialmente en metal. Su técnica, pintura al óleo sobre lienzo, fue manejada principalmente con pinceles grandes y otros recursos como rodillos y espátulas.

Arnal,E,1960,Tambo,97x130cm,MNA,IMAG0023
Enrique Arnal, “Tambo”, 1960. Museo Nacional de Arte, La Paz.

Sus obras son de austeridad espartana en el tratamiento de la materia y del color. En contraposición son dramáticas y expresivas, expresionistas.

Esencialmente figurativo, con marcada tendencia a la síntesis próxima a la abstracción informalista, Arnal fue un buscador constante, aspecto que es evidente en las propuestas temáticas de sus obras. Su arte es fresco y versátil tanto como fuerte y concreto. El arte de Enrique Arnal fue evolucionando paulatinamente dentro de un lenguaje figurativo muy claro y definido, con un estilo siempre austero, caracterizado por la síntesis y estilización formal, con gran fuerza expresiva y dramatismo. Desde la figuración transitó por la abstracción onírica o la abstracción informalista. Aunque su obra osciló entre la casi total abstracción y la figuración concreta, no quiso vincularse con las agrupaciones de los artistas “sociales” ni con los “abstractos” de la “Generación de 1952”. Fue uno de los que prefirió la figuración, así como la independencia ideológica; por eso optó por los temas llamados “nacionales” desde su esencia, sin derivar en el costumbrismo ni lo anecdótico.

Arnal,E,1965c,Paisaje,88x115,ColParLP, DSC_0219
Enrique Arnal, “Paisaje con luna”, 1965. Museo Tambo Quirquincha, La Paz.

El artista, sensible al medio, siguió y recibió diferentes influencias estéticas que asimiló de manera muy personal y tradujo en obras bien elaboradas y de gran calidad. Se inspiró en varias fuentes, como el superrealismo (surrealismo) en su etapa inicial, así como en el cubismo de las líneas de Ferdinand Leger y Georges Braque. El expresionismo gestual de su pintura pudo haber estado inspirado en el expresionismo abstracto de la Escuela de Nueva York, y hubo quienes encontraron parentesco entre sus obras y las del inglés Francis Bacon.

Arnal,E,1971,Cautiverio, IMAG0009
Enrique Arnal, “Interrogatorio”, 1971. Colección particular, La Paz.

Desarrolló su obra en series temáticas, investigando, explorando y redondeando el asunto hasta que a su juicio había quedado agotado; entonces iba evolucionando a diversas variantes o cambiaba a otro tema en una aparente ruptura, aunque en general de una serie surgía la nueva, y, de hecho trabajaba simultáneamente temas de dos o tres series.

Arnal,E,1975,Cóndor I,88x82cm,MNA,7
Enrique Arnal, “Cóndor II”, 1975. Museo Nacional de Arte, La Paz.

Arnal tuvo la virtud de encontrar temas para su arte en la cotidianeidad popular tanto rural como urbana. Supo reelaborar los temas usualmente tratados por los pintores bolivianos y presentarlos de manera original, sintetizada, con fuerte contenido expresivo y simbólico, dejando de lado lo accesorio y anecdótico. Trabajó constantemente sobre el hombre andino, el paisaje de montaña o de los poblados rurales, los bodegones naturales que encontraba en su constante trajinar por los mercados de abasto de las ciudades.

Arnal,E,1980,Desnudo,52x67cm,MNA,2
Enrique Arnal, “Desnudo”, 1980. Museo Nacional de Arte, La Paz.

Fue pintor del silencio y de la soledad del hombre, tanto andino como universal. Por eso su elección del “aparapita” el estibador y cargador de los mercados, que carga sobre sí con el peso de la vida y de los edificios de La Paz es simbólicamente poderosa. Los cóndores son también símbolo de vuelo solitario a gran altura.

Arnal,E,1980,SinTítulo,106x100cm,MNA,9
Enrique Arnal, “Sin Título”, 1980. Museo Nacional de Arte, La Paz.

La producción más temprana de la década de 1950 osciló entre la abstracción con base onírica y una figuración concreta de corte cubista, como Aves, 1953, del Museo “Antonio Paredes Candia” de la ciudad El Alto. Representó en general seres humanos gruesos, toscos, duros, en ambientes austeros; como Charangos, 1955, del Museo “Tambo Quirquincha”; Disfrazado y Descanso, 1957, del Museo Nacional de Arte. Al finalizar esa década abrió la serie temática de los paisajes sintéticos y los solitarios pueblos altiplánicos, como Paisaje con luna, 1957, del Museo Tambo Quirquincha, del sistema de Museos Municipales de La Paz y Pueblo pétreo, 1960, de colección particular. Tiempo después inició la serie de naturalezas muertas con elementos aislados, como los zapallos o conjuntos como Tambo, 1960, del Museo Nacional de Arte. Paralelamente desarrolló las series de los gallos de pelea y los toros.

En la segunda mitad de la década de 1960 retomó el tema de la figura humana, aislada y solitaria, con la serie conocida como los “aparapitas”, que prolongó hasta la mitad de la década siguiente.; ejemplos son: Aparapita, 1971, de colección particular en La Paz, Laberinto, 1975, de la Colección INBO; Figura, 1976, de colección particular. Dentro de esa serie realizó unas cuantas pinturas testimoniales de cuando en 1971 fue perseguido y preso político, con obras que refieren los interminables interrogatorios, el aislamiento, la soledad, el temor, la rabia por el abuso, y las subsecuentes cuestionamientos interiores.

Arnal,E,1986,Mujer y espejo, IMAG0014
Enrique Arnal, “Mujer y espejo”, 1986. Museo Nacional de Arte, La Paz.

A mediados de la década de 1970 abrió la serie de los Cóndores, las grandes y míticas aves andinas que el artista presentó en reposo majestuoso, nunca en vuelo, como Cóndor I y Cóndor II, de 1975, del Museo Nacional de Arte.

Alrededor de 1980 centró su obra en el tema de la mujer, que trabajó tanto en dibujo como pintura, representandolas desnudas, reclinadas entre paños blancos, como Desnudo, 1980, del Museo Nacional de Arte; algunas de ellas ante un espejo, variaciones temáticas basadas en la Venus del espejo, 1647, de Diego Velázquez, obras que no se expusieron en Bolivia pero que figuran en varias colecciones públicas y privadas del país.

Poco después esas mujeres fueron adquiriendo la apariencia de montañas, en una ambivalencia de mujer-montaña y madre tierra. Montañas, colosales, poderosas y concretas, sin ser retratos o paisajes de ningún lugar, más bien simbólicos y conceptuales: la Montaña universal, como Montañas, 1985, del Museo Nacional de Arte; aunque algunas pudieran tener referencias formales con las montañas emblemáticas “Huayna Potosí” y “Sajama”. Parecía que Arnal hubiese sido embrujado por la montaña, igual que en su momento lo fueron Marina Núñez del Prado que las reprodujo en granito o madera, o María Luisa Pacheco, que pintó la luz petrificada; Enrique Arnal mostraba la montaña sintética, congelada y solitaria, con esa soledad inquietante que está siempre presente en su obra. Los colores en esa serie son reducidos: blanco, azul, negro, algo de ocres y pardos y algún rojo, con lo que logró en estupendas combinaciones y representaciones.

Arnal,E,1987,Montaña, IMAG0039
Enrique Arnal, “Montaña”, 1987. Colección particular, Santa Cruz.

Relacionada con la mencionada serie, tras una larga ausencia del país, en la última parte de la década de 1980 produjo una serie de obras casi totalmente abstractas agrupadas con el nombre de “Mitología Minera”, pues cada obra llevaba el nombre de una mina, de las muchas que han sido parte de la historia del país, en obras como: Las puertas de lo invisible, 1989, del Museo Nacional de Arte. Fueron obras alusivas a los socavones y a los interiores de la tierra, que de por sí constituyen universos distintos a los visibles, como metáfora de las introspecciones profundas dentro del alma humana.

Arnal,E,1988,MitologiaMinera, IMAG0054
Enrique Arnal, de la serie “Mitología Minera”, 1988. Colección particular, La Paz.

En un nuevo giro en su temática, Arnal trabajó en 1989 en el gran lienzo – mural conmemorativo del centenario del Banco Hipotecario Nacional, titulado El mundo de mi memoria, que hoy está en el Museo Nacional de Arte. Esta obra fue cabeza de dos series de pinturas: las Naturalezas muertas y el Mundo de la memoria, manifestaciones de los recuerdos y vivencias humanas y plásticas.

Arnal,E,1989,ElMundodemiMemoria,200x600cm,MNA,11
Enrique Arnal, “El mundo de mi memoria”, 1989. Museo Nacional de Arte, La Paz.

En los últimos años trabajó de manera constante e indistinta en obras que son prolongaciones de las series de la mitología minera, la memoria, las montañas, los bodegones, toros y cóndores; algunas de las cuales son casi totalmente abstractas, como Cóndor, 2012.

Arnal,E,1989,InteriorMina, IMAG0028
Enrique Arnal, “Interior-Mina”, 1989. Colección particular, La Paz.

Como no podía ser menos dada la calidad de su arte, Arnal fue galardonado con numerosos premios a lo largo de su vida: el Gran Premio en pintura del III Salón Municipal de Artes Plásticas “Pedro Domingo Murillo”, en 1955, con la obra Charangos; Segundo Premio en pintura del V Salón Municipal de Artes Plásticas “Pedro Domingo Murillo”, en 1957, con la obra Paisaje con luna; el Primer Premio en pintura del VI Salón Municipal de Artes Plásticas “Pedro Domingo Murillo”, en 1958, con la obra Mujer; el Primer Premio en dibujo del Salón Municipal de Artes Plásticas “Pedro Domingo Murillo” en 1961 con la obra Gallo; Primer Premio de la Universidad Técnica de Oruro, UTO, (Oruro, 1965); El Premio de la I Bienal INBO, en 1975, y el “Premio a la obra de vida del Salón Municipal de Artes Plásticas “Pedro Domingo Murillo” el año 2007.

Arnal,E,1989,Zapallo,3, IMAG0032
Enrique Arnal, “Zapallo”, 1989. Colección particular, La Paz.

Su obra ha sido recogida y se exhibe en importantes repositorios artísticos como el Museo Nacional de Arte y el Museo del “Tambo Quirquincho” del sistema de Museos Municipales, en La Paz; en el Museo “Antonio Paredes Candia”, en la ciudad El Alto; la Casa de la Cultura de la UTO en Oruro; el Museo de Arte Contemporáneo de la OEA y la Phillips Collection en Washington D.C., EE.UU.; el Museo de Arte Contemporáneo “Sofía Imber” en Caracas, Venezuela, entre otros, y en numerosas colecciones privadas en Bolivia, América y Europa.

Arnal,E,1990,Puertas deloInvisible,120x360,MNA,5
Enrique Arnal, “Las puertas de lo invisible”, 1990. Museo Nacional de Arte, La Paz.

Arnal también desempeñó una importante labor en la gestión cultural del arte. Creó la Galería “Arca” que estuvo activa tres años en La Paz, entre 1968 y 1970. Posteriormente, según Norah Claros Rada, influyó de manera determinante para la creación de la Galería EMUSA. Uno de sus importantes aportes fue la producción del libro Diccionario de Pintores Bolivianos, 1987, con la colaboración de Silvia Arze, editado por INBO, en el que se compiló información sobre los pintores activos en Bolivia durante el siglo XX. Se desempeñó como Director del Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales, ILARI. Fue también profesor de arte en la Carrera de Artes Plásticas de la Universidad Mayor de San Andrés, de 1978 a 1980, y ejerció además funciones diplomáticas como agregado cultural a las embajadas de Bolivia en México y en París.

Todo lo expuesto tiene por objeto establecer por qué Arnal fue uno de los grandes artistas bolivianos, y hacer un homenaje al gran artista y al amigo.

Pedro Querejazu Leyton.

La Paz, abril de 2016.

Arnal,E,2012,Cóndor,47x55cm, 07, DSC_0929
Enrique Arnal, “Cóndor”, 2012. Colección particular, La Paz.

 

Referencias:

– Blanco Mamani, Elías. Diccionario Cultural Boliviano. La Paz. http://elias-blanco.blogspot.com/2010/07/enrique-arnal-velasco.html

– Querejazu, Pedro. Compilador. La pintura boliviana del siglo XX. BHN – Jaca Book. Milán, Italia, 1989.

– Querejazu, Pedro. Arte contemporáneo en Bolivia, 1970 – 2013. Crítica, ensayos y estudios. La Paz, 2013.

– Villarroel Claure, Rigoberto. “La pintura y la escultura actual en Bolivia”. Khana, Revista Municipal de Cultura; No 36/37, La Paz, septiembre de 1962. p. 59.

Advertisements